Todo lo que debes saber sobre el concepto 'biodegradabilidad'

05 noviembre, 2015 | Artículos

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Cuando un producto se puede descomponer en los elementos básicos que lo conforman gracias a la acción de diferentes agentes biológicos (hongos, plantas, animales o microorganismos) y en condiciones ambientales normales, es cuando se puede afirmar que un producto es biodegradable. Hay que dejar claro desde el primer momento que no todos los productos tienen esta cualidad. Y además, hay que indicar que la biodegradabilidad es un proceso que puede variar en el tiempo atendiendo principalmente a la estabilidad de los componentes y las diferentes condiciones ambientales en las que se encuentre.

El concepto de la biodegradabilidad asociado a la capacidad que tienen determinados productos para ser biodegradables, es muy utilizado y con excesiva frecuencia de forma errónea. Esto provoca importantes equívocos. Con la finalidad de evitar, en la medida de lo posible, estas equivocaciones, las autoridades europeas han precisado los requisitos que debe cumplir cualquier material o producto para catalogarlo como biodegradable o compostable. De tal manera, para que se pueda afirmar que un producto es biodegradable, su conversión metabólica debe producirse en un plazo de seis meses y con una aceptación que al menos llegue al 90%. Pongamos algunos ejemplos: el plazo de descomposición de una cáscara de plátano se fija entre 2 y 10 días dependiendo de las condiciones ambientales, un pedazo de papel tarda en descomponerse de 2 a 5 meses o una cáscara de naranja precisa de 6 meses. En todos estos casos, podemos hablar de productos biodegradables. En cambio, existen otros que no pueden recibir esta calificación, por ejemplo: un filtro de cigarro que tarda en descomponerse hasta 2 años, una botella de vidrio cuyo plazo de descomposición es de 4.000 años o un trozo de poliestireno que necesita mil años.

Teniendo en cuenta estos datos, pasemos a hablar ahora de las bolsas biodegradables. Este tipo de bolsas, fabricadas utilizando productos naturales como base, cumplen necesariamente la norma UNE 13432 fijada por la Unión Europea. La industria ha logrado reducir al mínimo la utilización de derivados del petróleo en la fabricación de las bolsas de plástico. De tal manera que este material no renovable se ha sustituido por materias primas como las legumbres, la yuca, la celulosa, la patata o el plátano, cuyo plazo de recuperación y asimilación por el medio natural se reduce asombrosamente. Estas bolsas biodegradables que cuentan con certificación de la Unión Europea, se fabrican sin dióxido de carbono adicional y son totalmente reciclables.