Bolsas reciclables: Cuida del medio ambiente

15 enero, 2016 | Artículos

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Hace ya tiempo que la sociedad fue consciente del gran problema que supone la proliferación de bolsas y envases desechados sin ningún control. Se calcula que una bolsa de plástico común, que se produce en menos de cinco minutos, puede permanecer en el medio ambiente durante siglos, si se arroja de manera descuidada en cualquier lugar. De hecho, según las Naciones Unidas, entre el 70% y el 90% de todos los residuos que se encuentran en las playas son plásticos y sus consecuencias negativas sobre la fauna marina son notables.

En ese sentido, las bolsas reciclables y reutilizables suponen una práctica responsable por parte de cualquier consumidor, puesto que alarga la vida útil de los productos y proporciona una reducción del volumen de residuos, al tiempo que supone un importante ahorro económico.

Criminalizar por sistema un material como el plástico no resulta una solución muy viable, porque es de justicia reconocer los servicios que estos materiales han proporcionado en nuestra sociedad. La utilización del plástico en tantas funciones de utilidad, especialmente en la industria alimentaria, ha supuesto una solución económica enfocada a facilitar nuestro estilo de vida.

Los problemas del plástico pueden reducirse de manera drástica cuando se asume de forma decidida y responsable la cultura del reciclaje. Así, este material, cuidadosamente recogido, resulta fácilmente reciclado, pudiendo ser reutilizado en nuevos productos, continuando con su utilidad durante un prolongado periodo de tiempo.

La composición de las bolsas de plástico cuenta con un material termoplástico que puede ser ablandado con la aplicación de calor y que se endurece posteriormente al ser enfriado, lo que facilita su reciclado. En los centros de reciclaje se separan de otros tipos de plástico y se controla la calidad del material, antes de fundirlo y darle forma pasándolo a través de un extrusor que lo convierte en un material maleable. Las piezas o bolitas resultantes del proceso se utilizan posteriormente en la fabricación de otros productos del mismo material.

Las ventajas del proceso son evidentes y reduciremos de forma significativa el impacto ambiental, logrando una reducción de la extracción de materias primas para la fabricación de nuevos productos y un importante ahorro de consumo energético.

Igualmente, se estima que las emisiones de gases causantes del temible efecto invernadero durante el proceso de fabricación a base de elementos reciclados son de hasta un 20% más bajas que cuando provienen de nuevos materiales.